El síndrome de los fichajes a mitad de temporada volvió a azotar la Superliga Orange

 Adrián Romero,

La Operación Salida, fenómeno característico del verano, suele asignarse a las carreteras, pero también se puede aplicar al deporte. El periodo estival pone fin a la temporada, abre el mercado de fichajes y gran cantidad de jugadores comienzan a buscar nuevos destinos. En los deportes electrónicos internacionales sucede de forma similar. En cambio, los fichajes se efectúan con gran frecuencia a lo largo de toda la Superliga Orange.

Proyectos fallidos, rencillas debidas a la intensidad de la competición o descontento por parte de los jugadores son algunos de los motivos por los que los equipos de la Superliga Orange se han visto forzados a reformar parte de su plantilla. Todos los clubes, a excepción de Valencia y The G-Lab Penguins, han movido ficha desde el comienzo de la competición en febrero. En algunas ocasiones, el dicho de “renovarse o morir” se ha cumplido, y los equipos han levantado cabeza con una acertada elección de sus fichajes. Estos podrían ser los casos de ThunderX3 Baskonia, KIYF o Giants Only The Brave.

ThunderX3 Baskonia fue uno de los primeros en realizar cambios, pues Jakub “Cinkrof” Rokicki ponía rumbo a la LCS para competir con Origen. El conjunto vitoriano vio mermado su potencial con la salida de este jugador y, después de varias semanas de gran irregularidad, el club dio con Oskar “SelfMadeMan” Boderek, jugador totalmente desconocido. El polaco pecó de inconsistencia en sus primeros partidos, pero demostró una habilidad mecánica y un potencial abrumadores con el paso de los días. Además, el no haber competido con ningún equipo previamente no le amedrentó, ni mucho menos, pues llegó a coronarse campeón de la Superliga Orange con el club vitoriano.

KIYF tampoco se salvó de la marcha de algunos de sus jugadores. Augustas “Toaster” Ruplys y Joran “Special” Scheffer abandonaron la disciplina ninja tras triunfar en el Clasificatorio Español a la Challenger Series en Sevilla. De todos modos, los jugadores que reemplazaron a esta dupla contaban con más potencial, según afirmaron desde el propio club. Esto se terminó demostrando con el paso de las jornadas, especialmente en el caso de Francisco “Xico” Cruz, galardonado como rookie de la temporada. Pontus “vaVardags” Dahlblom encajó también, no obstante. Pese a todo, el club ninja no pudo alcanzar la gloria en Gamergy y finalizó su temporada con sensación agridulce.

En la zona baja, Giants OTB sufrió considerablemente para salvarse del descenso. Su plantilla nunca terminó de engranar hasta que llegaron algunas de las estrellas que más han brillado en la Superliga Orange. Daniele “Jiizuke” Di Mauro, quien arribó primero, destrozó cuantiosas midlanes, pero los gigantes seguían sin carburar una vez superada la fase de líneas. Necesitaban urgentemente otro refuerzo, y así aterrizó Erberk “Gilius” Demir. Giants agradeció enormemente la presencia de este jugador, pues hizo mejores a sus compañeros: Amadeu “Minitroupax” Carvalho y Joao “Joo” Pereira se convirtieron en una de las mejores botlanes de la competición, mientras que Antonio “Th3Antonio” Espinosa recuperó el nivel que se esperaba de él. Gracias a ello, los chicos de Giants OTB se convirtieron en unas bestias que atemorizaron a final de temporada y conquistaron la Copa El Corte Inglés.

Selfmademan, Vardags, Xico, Jiizuké y Gilius. Estos han sido los fichajes que se podrían catalogar de positivos en prácticamente todos los sentidos. Repasando sus nombres, se obtiene una combinación de talento joven, jugadores altamente habilidosos que han recorrido el entorno de la Challenger Series y otros con gran experiencia labrada en la LCS.

A excepción de Selfmademan, el resto son jugadores de perfil alto. De todos modos, realizar fichajes de este carácter no siempre ha funcionado, y ya lo vimos en el Baskonia de anteriores temporadas. Para que estas adquisiciones resulten rentables se han de combinar varios factores. Obviamente, el primero es el aspecto económico, pues las fichas de los jugadores de renombre acostumbran a ser elevadas. Por otro lado, el momento en el que se produzca la transacción puede facilitar (o no) la llegada de un jugador importante. Ligas de segundo nivel como la turca (TCL) o el circuito de Challenger Series (clasificatorios y torneos de acceso) cuentan con periodos de descanso bastante compatibles con el calendario de la Superliga Orange. Gracias a ello han recalado Jiizukée, Xico o Vardags, por ejemplo.

A menudo se pasa por alto, no obstante, la integración de estos jugadores en el entorno del equipo. No todos cuajan adecuadamente tras su llegada a un determinado club, y su bienestar influye exponencialmente en su rendimiento y en el de sus propios compañeros. Resulta difícil, en ocasiones, acertar o predecir cuándo un jugador va a encontrarse cómodo, pues depende de personalidades, aspiraciones y capacidades de adaptación. Jiizuké, como se ha mencionado previamente, no terminó de rescatar a Giants OTB hasta que no llegó Gilius. Se requería un jugador que aportase consistencia.

Apelar a la sinergia como factor a tener en cuenta a la hora de elegir un fichaje es una apuesta sobre seguro en la mayoría de los casos. Por este motivo, entre otros, las operaciones a mitad de temporada no siempre funcionan correctamente. En primer lugar, se han dado casos en los que el rendimiento de un equipo apenas se ha visto modificado, ni a mejor ni a peor. Un claro ejemplo es G2 Vodafone, que se hizo con los derechos de Sergi “Lvsyan” Madrigal en la midlane. Su llegada no revolucionó el equipo, pero el jugador tampoco ofreció motivos como para que el club se arrepintiera de su fichaje. Está por ver si G2 Vodafone seguirá confiando en su plantilla como proyecto a largo plazo.

Los ejemplos más negativos se han dado en Origen España y ASUS ROG Armyy, con especial gravedad en este último. El proyecto de Army llegó a su fin con la salida de Lvsyan, a la que sucedieron hasta tres más. Krystian “Czaru” Przybylski y Jakub “Kubon” Turewicz fueron los primeros recambios, y su rendimiento no convenció. La dupla polaca nunca llegó a forjar una buena sinergia con el resto del equipo y Army comenzó un preocupante declive que se acrecentó con el paso de las jornadas, hasta que finalmente pudo salvar la plaza con dos fichajes in extremis. A Origen ESP le sucedió algo similar con Rudy “Rudy” Emir y Saulius “Saulius” Lukošius, aunque estos lograron redimirse en el vital encuentro de Gamergy.

El veterano dúo de Army ejemplifica el riesgo que supone no acertar con los fichajes realizados a mediados de competición. Tampoco basta con adquirir a jugadores de renombre; se necesita saber cómo incorporarlos a la rutina de un equipo. Xico no despuntó simplemente por ser un jugador sumamente habilidoso, sino por encontrarse a gusto en un equipo en el que se veía con mucho potencial, tal y como él mismo admitió. Además, el portugués quedó maravillado ante el despliegue de la Superliga Orange por parte de Liga de Videojuegos Profesional y el público que seguía la competición. Todo este cúmulo de circunstancias favoreció que la Superliga Orange contase con uno de los jugadores más talentosos de, al menos, la temporada. De todos modos, Baskonia también ha demostrado que quedan muchos diamantes en bruto por descubrir y que optar por los novatos sigue siendo una opción viable.

En términos generales, pues, se podría decir que los fichajes a mitad de temporada han dado resultados de todo tipo. Lo que sí es cierto es que se han producido en una cantidad (casi) alarmante que podría afectar negativamente al crecimiento de la competición nacional. Por este motivo, quizás habría que apuntar hacia las razones por las que estos fichajes se originan y tratar de corregir el continuo vaivén de nombres. Paciencia por parte tanto de jugadores como de clubes, meticulosidad en los planteamientos de plantilla a principio de temporada y empatía generalizada son valores que deberían tener más presencia en la escena española. Nos queda mucho por aprender.